Quién me iba a decir a mi hace más de un año cuando escribí el artículo Yo soy monárquico que cambiaría tanto de opinión en tan poco tiempo. Pero dadme margen, es un proceso difícil, y si alguna vez defendí la monarquía no lo hice porque creyese en ella, sino por temor a una república. Sin embargo, me sigue haciendo gracia que digan que la monarquía española es barata, porque me imagino que más barata le saldrá la monarquía a Francia, y a Alemania, y a Italia, y a Polonia, y a Rusia... que creo que les cuesta anualmente 0 € (y no habléis de los gastos de los jefes de estad porque os recuerdo que existen los sistemas presidenciales). ¿Será porque no tienen? El caso es que desde hace unos cuantos siglos, desde el 1789, la monarquía se ha convertido en una institución inútil, obsoleta, símbolo de la injusticia, en la que a un ser humano, por el simple hecho de apellidarse Borbón, se le resuelve la vida a costa de los demás, que seguiremos con un salario mínimo infinitamente menor que el del rey. ¡Viva España, pero sin rey!
La Monarquía, una institución inútil
Quién me iba a decir a mi hace más de un año cuando escribí el artículo Yo soy monárquico que cambiaría tanto de opinión en tan poco tiempo. Pero dadme margen, es un proceso difícil, y si alguna vez defendí la monarquía no lo hice porque creyese en ella, sino por temor a una república. Sin embargo, me sigue haciendo gracia que digan que la monarquía española es barata, porque me imagino que más barata le saldrá la monarquía a Francia, y a Alemania, y a Italia, y a Polonia, y a Rusia... que creo que les cuesta anualmente 0 € (y no habléis de los gastos de los jefes de estad porque os recuerdo que existen los sistemas presidenciales). ¿Será porque no tienen? El caso es que desde hace unos cuantos siglos, desde el 1789, la monarquía se ha convertido en una institución inútil, obsoleta, símbolo de la injusticia, en la que a un ser humano, por el simple hecho de apellidarse Borbón, se le resuelve la vida a costa de los demás, que seguiremos con un salario mínimo infinitamente menor que el del rey. ¡Viva España, pero sin rey!
Una parábola de Navidad
Hubo una vez un pequeño pueblo cercano a Jerusalén, allá por los tiempos donde no se viajaba a más de diez kilómetros a la redonda, cuando los animales hacían de motores, donde los imperios se medían por regiones y no por sus millones, en cualquiera de los años oscuros para la humanidad, sumida en guerras sin llegar a pensar en la idea de paz.
En ese pueblo vivían varias familias, no muchas, entre ellas judíos, asentados desde tiempos de Abraham; musulmanes, llegados tras la caída del Imperio Romano, y cristianos, la comunidad menos determinante, unos de ellos llegados con las cruzadas, y otros simplemente conversos, descendientes de los bautizados por el mismísimo Jesús de Nazaret. El clima era de total hostilidad: al principio los musulmanes intentaron convertir a los judíos, pero éstos, encerrados en sus tradiciones milenarias, se agruparon y se aislaron de los demás en un nuevo barrio. En el centro del pequeño pueblo ya solo quedaban los islámicos, cada vez más, y una o dos familias cristianas, tan insignificantes, que habían pasado desapercibidas.
A medida que se acercaba el duodécimo mes del calendario gregoriano, las disputas entre musulmanes y judíos por el terreno eran cada vez mayores. Los judíos querían expandir su barrio, e intentaron comprarles las casas a varias familias árabes, pero éstas, ofendidas, se negaron en rotundo y, como represalia, soltaron todas las cabras que guardaban cuidadosamente los judíos en sus pesebres. La situación se agravó hasta el punto en el que decidieron llamar a las autoridades superiores, el ejército que, mezcla de batallones de imperios extintos y de jóvenes sin otro oficio que saber desempeña, imponían la ley, su ley, en aquella tierra dividida hasta en el nombre, para unos Palestina, para otros Israel.
Sin embargo el ejército no les hizo caso, temeroso de que la disputa entre israelíes y palestinos se extendiese y les dejase en un lugar secundario. La situación llegó hasta tal punto que el patriarca de los cristianos, llamado Balbás, decidió intervenir, a pesar de que las disputas le habían beneficiado, ya que el ganado de los hebreos, que antes bebía en las aguas de los musulmanes, ahora lo hacía en las suyas, y así ganaba dinero, y con ese dinero compraba a los árabes las especias que antes les vendían a los judíos, y después las vendía a un precio mayor.
Primero habló con los árabes, y les dijo: «este próximo Sábado es una fiesta muy importante para mi familia, y me gustaría que vosotros, como amigos comerciantes, nos acompañaseis». A ésto que ellos aceptaron de buena gana, y Balbás añadió: «traed regalos, pues yo pongo el cordero y es costumbre entre los invitados traed presentes». Después se acercó a los dirigentes judíos, y les repitió las mismas palabras. Ellos al principio no aceptaron porque el Sábado era su día sagrado, pero les prometió un mes entero de agua gratis para sus ganados y pronto cambiaron de idea.
LLegó la noche del vigésimo cuarto día del duodécimo mes del calendario gregoriano, y Balbás dejó pasar a su casa a los musulmanes por la puerta del Oeste, y a los judíos por la del Este. Les dijo que dejasen los regalos en una mesa, si bien no coincidieron los unos con los otros, ya que no llegaron al mismo tiempo. Cuando la mesa estuvo puesta, Balbás les llamó a cenar, y cuando se reconocieron unos a otros, se echaron atrás, y se negaron a sentarse. Pero Balbás les explicó lo importante que era para él esa fecha, la llegada de Dios a la humanidad bajo la forma de Jesús, y que le habían jurado que compartirían con él el cordero. Al final aceptaron y se sentaron, pero de malas formas, evitando los unos compartir nada con los otros. Balbás que pronto se dio cuenta, consiguió poco a poco que compartiesen los alimentos, y conforme pasaba la noche, bebieron vino y comieron cordero, riendo y hablando de los problemas comunes.
Al finalizar la noche, les dijo a los musulmanes que cogiesen los regalos que habían traído los judíos, y a éstos que hiciesen lo mismo con los regalos de los árabes. Entonces el patriarca hebreo aprovechó para decirle a Balbás: «En esta noche buena nos hemos reunido y hemos cenado todos, pero quizá dentro de una semana o de un mes volvamos a pelearnos. ¿Qué haremos entonces?». Y Balbás respondió: «Entonces nos acordaremos de esta noche, que como tú has dicho, llamaremos Nochebuena, y esperaremos a la siguiente para volver a encontrarnos con la paz».
En ese momento habló el patriarca musulmán: «Yo tengo otra duda: nuestras disputas te han beneficiado a ti, que ganabas dinero con las especias y el agua del ganado, haciendo de intermediario. Incluso ahora podrías haberte quedado con los regalos, sabiendo que no habríamos dicho nada, pero nos has hecho intercambiárnoslos quedándote tú sin cordero ni presentes. ¿Por qué?». Y Balbás respondió: «Porque no soy egoísta, ni individualista, no busco mi bien, sino el de todos los que me rodean, de mis paisanos, de mis compatriotas, de todo el mundo». Y el patriarca árabe le preguntó: «Y éso... ¿cómo se llama?». Y Balbás dijo: «Éso, hermanos, se llama ser cristiano».
En ese pueblo vivían varias familias, no muchas, entre ellas judíos, asentados desde tiempos de Abraham; musulmanes, llegados tras la caída del Imperio Romano, y cristianos, la comunidad menos determinante, unos de ellos llegados con las cruzadas, y otros simplemente conversos, descendientes de los bautizados por el mismísimo Jesús de Nazaret. El clima era de total hostilidad: al principio los musulmanes intentaron convertir a los judíos, pero éstos, encerrados en sus tradiciones milenarias, se agruparon y se aislaron de los demás en un nuevo barrio. En el centro del pequeño pueblo ya solo quedaban los islámicos, cada vez más, y una o dos familias cristianas, tan insignificantes, que habían pasado desapercibidas.
A medida que se acercaba el duodécimo mes del calendario gregoriano, las disputas entre musulmanes y judíos por el terreno eran cada vez mayores. Los judíos querían expandir su barrio, e intentaron comprarles las casas a varias familias árabes, pero éstas, ofendidas, se negaron en rotundo y, como represalia, soltaron todas las cabras que guardaban cuidadosamente los judíos en sus pesebres. La situación se agravó hasta el punto en el que decidieron llamar a las autoridades superiores, el ejército que, mezcla de batallones de imperios extintos y de jóvenes sin otro oficio que saber desempeña, imponían la ley, su ley, en aquella tierra dividida hasta en el nombre, para unos Palestina, para otros Israel.
Sin embargo el ejército no les hizo caso, temeroso de que la disputa entre israelíes y palestinos se extendiese y les dejase en un lugar secundario. La situación llegó hasta tal punto que el patriarca de los cristianos, llamado Balbás, decidió intervenir, a pesar de que las disputas le habían beneficiado, ya que el ganado de los hebreos, que antes bebía en las aguas de los musulmanes, ahora lo hacía en las suyas, y así ganaba dinero, y con ese dinero compraba a los árabes las especias que antes les vendían a los judíos, y después las vendía a un precio mayor.
Primero habló con los árabes, y les dijo: «este próximo Sábado es una fiesta muy importante para mi familia, y me gustaría que vosotros, como amigos comerciantes, nos acompañaseis». A ésto que ellos aceptaron de buena gana, y Balbás añadió: «traed regalos, pues yo pongo el cordero y es costumbre entre los invitados traed presentes». Después se acercó a los dirigentes judíos, y les repitió las mismas palabras. Ellos al principio no aceptaron porque el Sábado era su día sagrado, pero les prometió un mes entero de agua gratis para sus ganados y pronto cambiaron de idea.
LLegó la noche del vigésimo cuarto día del duodécimo mes del calendario gregoriano, y Balbás dejó pasar a su casa a los musulmanes por la puerta del Oeste, y a los judíos por la del Este. Les dijo que dejasen los regalos en una mesa, si bien no coincidieron los unos con los otros, ya que no llegaron al mismo tiempo. Cuando la mesa estuvo puesta, Balbás les llamó a cenar, y cuando se reconocieron unos a otros, se echaron atrás, y se negaron a sentarse. Pero Balbás les explicó lo importante que era para él esa fecha, la llegada de Dios a la humanidad bajo la forma de Jesús, y que le habían jurado que compartirían con él el cordero. Al final aceptaron y se sentaron, pero de malas formas, evitando los unos compartir nada con los otros. Balbás que pronto se dio cuenta, consiguió poco a poco que compartiesen los alimentos, y conforme pasaba la noche, bebieron vino y comieron cordero, riendo y hablando de los problemas comunes.
Al finalizar la noche, les dijo a los musulmanes que cogiesen los regalos que habían traído los judíos, y a éstos que hiciesen lo mismo con los regalos de los árabes. Entonces el patriarca hebreo aprovechó para decirle a Balbás: «En esta noche buena nos hemos reunido y hemos cenado todos, pero quizá dentro de una semana o de un mes volvamos a pelearnos. ¿Qué haremos entonces?». Y Balbás respondió: «Entonces nos acordaremos de esta noche, que como tú has dicho, llamaremos Nochebuena, y esperaremos a la siguiente para volver a encontrarnos con la paz».
En ese momento habló el patriarca musulmán: «Yo tengo otra duda: nuestras disputas te han beneficiado a ti, que ganabas dinero con las especias y el agua del ganado, haciendo de intermediario. Incluso ahora podrías haberte quedado con los regalos, sabiendo que no habríamos dicho nada, pero nos has hecho intercambiárnoslos quedándote tú sin cordero ni presentes. ¿Por qué?». Y Balbás respondió: «Porque no soy egoísta, ni individualista, no busco mi bien, sino el de todos los que me rodean, de mis paisanos, de mis compatriotas, de todo el mundo». Y el patriarca árabe le preguntó: «Y éso... ¿cómo se llama?». Y Balbás dijo: «Éso, hermanos, se llama ser cristiano».
El reinado de las minorías
No sé si será el único caso del mundo, pero desde luego España será uno de los pocos países en los que una mayoría pasiva se ve controlada por una multitud de minorías. De hecho, en España somos unos expertos en minorías, las tenemos de todos los tipos:
- Separatistas: Probablemente sean minoría hasta en las regiones que quieren independizar, pero aun así tienen en el congreso más diputados de los que les corresponde a sus porcentajes de votos, ¿y por qué? Porque entre los partidos que redactaron la constitución actual se encontraban CU y el PNV. Aun así todos los días salen en la televisión pidiendo tener más derechos que el resto de los españoles.
- Los extremistas, que vemos continuamente en manifestaciones y que dicen ser universitarios, si bien llevo meses en la universidad y no he visto a ninguno por aquí. También se dedican a pegar e insultar a la mayoría cristiana, como pasó con la JMJ.
- Inmigrantes: Si se roba en un banco, en una perfumería o en una administración de lotería, ahí están; por no hablar de atentados, como si no tuviésemos suficiente con los terroristas autóctonos, o los pequeños robos, como en el Metro, donde te aseguro que si te roban será alguien de un país del este, y no concretaré de cual pero ya os lo podréis imaginar. La mayoría de los delitos de violencia machista, las ocupaciones ilegales de viviendas... no son la mayoría, pero sí los que más dan la nota. Por no hablar de sus ayudas exclusivas.
- Los homosexuales, que se aprobó la ley de su matrimonio sin someter a referéndum, como en el resto de democracias, o que todos los años molestan a un barrio entero con su peculiar cabalgata del "orgullo" gay haciendo pensar a la gente que no es de Madrid que todos estamos a su favor, cuando la música en el barrio de Chueca llega a extremos insoportables, por no hablar de los sexshop para sodomitas masoquistas que florecen por el barrio entre los colegios donde estudian cientos de niños, y os lo digo de primera mano. Aun así, diles algo, que serás un nazi, un fascista y todo lo que te quieran llamar los antinaturales.
Hijos de la Gran Bretaña
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| El eterno príncipe |
Los ingleses siempre han sido los mayores enemigos de España y Francia, como ejemplos se podrían poner a la Armada Invencible y a la Guerra de los Cien Años. Los británicos nunca se han sentido europeos, su condición geográfica de isla les ha condicionado la forma de pensar, y siempre han intentado diferenciarse del resto, y lo van consiguiendo, aunque tal vez deban plantearse si eso es bueno para ellos. Desde las unidades de medida, ya que ellos no usan ni metros, ni grado centígrados, sino millas, yardas, pulgadas, pies y demás unidades extrañas, pasando por conducir por la izquierda, y su no adopción del €uro, o del tratado europeo de fronteras, Reino Unido ni tan siquiera tiene una constitución, a diferencia de la mayoría de países del mundo. Siempre han estado pero a la vez no han estado, dando la nota. Si quieren irse, que lo hagan, por mí encantado, pero que dejen aquí a Gibraltar.
Sistema parlamentario y sistema presidencial
Los países democráticos siempre se rigen por uno de estos dos sistemas, el parlamentario y el presidencial. En España tenemos un sistema parlamentario, al igual que en el resto de los países europeos, y consiste en que la gente escoge mediante su voto al parlamento, y después es éste el que elige al gobierno. En un sistema parlamentario, en especial en España, la división de poderes es prácticamente nula, interviniendo el Congreso en la elección del presidente, propiciando así pactos de los que salen beneficiados los partidos minoritarios independentistas, y a su vez el gobierno interviene constantemente en la justicia mediante el Tribunal Constitucional y el indulto.Para conseguir una separación real de poderes y para permitir que el pueblo eligiese directamente a su presidente, sin la intervención de ningún parlamento, EE.UU. creó el sistema presidencial o presidencialista, el cual está implantado en todas las democracias del mundo salvo en las europeas, que quizá por tradición siguieron manteniendo el parlamentario a pesar de su reducida división de poderes y demás propiedades democráticas. Las ventajas del presidencialismo están claras: separación de poderes entre el ejecutivo y el legislativo de forma que siempre se garantiza el gobierno del más votado y no del que haga más pactos en el parlamento; Inexistencia de vinculación del poder ejecutivo con el partido político mayoritario en el Congreso, evitando caer en partitocracias; menor trascendencia de los partidos minoritarios, a diferencia de países como España donde pueden decidir gobiernos y la aprobación o no de leyes, y representación parlamentaria más justa ya que al no depender la elección del gobierno del parlamento no hacen falta grandes mayorías absolutas y sistemas de representación injustos como el español.
¿Y cuales son sus desventajas? La única destacable es la (en teoría) incapacidad del parlamento para presentar una moción de censura y acabar así con un gobierno que no cumpla sus alturas. Sin embargo, otra vez EE.UU., se adelantó y en sus leyes incluye el llamado Impeachment, que consiste en la aprobación por parte del parlamento de un procesamiento por el cual se destituye a un alto cargo público; es decir, similar a la moción de censura pero que en vez de afectar al conjunto del gobierno es más precisa y afecta a un determinado miembro de él. Otra herramienta de los sistemas presidenciales para propiciar la separación de poderes es la incompatibilidad de cargos, mediante la cual uno no puede acaparar un puesto en el gobierno con uno en el parlamento ni con uno en el sistema judicial, impidiendo así que los jueces (en teoría imparciales) fuesen miembros del gobierno o del parlamento, como fue Garzón con el PSOE. Esta es la realidad objetiva, y mi opinión es que España debería tener un sistema presidencial, porque si bien pienso que éste es mejor, los dos son óptimos para dirigir un país pero cada país debería escoger el que más se adapte a sus ciudadanos. Y en España, donde en más de treinta años seguidos de democracia solamente en unas elecciones se obtuvo una mayoría absoluta en el número de votos, es evidente que para conseguir gobiernos fuertes solamente quedan dos opciones: un sistema de representación parlamentaria injusto, como tenemos actualmente, o un sistema presidencial donde la elección del gobierno dependa directamente de los ciudadanos, sin intermediarios. Mi propuesta completa y detallada está en "Un sistema electoral justo según Zadlander".
Los caprichos de las autonomías
Cuando leí la siguiente noticia me quedé alucinado: Cospedal no dará libros de texto gratis a todas las familias. Las protestas no se han hecho esperar, como en este blog, pero no sé si seré el único al que le resulta extraño que en Castilla-La Mancha fuesen gratis los libros de texto. A mis dieciocho años, siempre residiendo en Madrid, nunca me ha salido gratis ningún libro de texto, ni en Primaria, ni en la ESO, ni en Bachillerato y por supuesto aún menos en la universidad. Me acuerdo una vez que fui a un pueblo de la provincia de Málaga, de vacaciones en Verano, donde me dijeron (hace ya bastantes años) que la Junta de Andalucía pagaba el 80% del valor de los ordenadores para estudiantes. Claro está que como yo era madrileño, mi ordenador costó sus 1.000 €, sin subvenciones ni descuentos ni nada, como en cualquier sitio de Madrid y, supongo, de la mayoría de autonomías.
Y como no, no nos podíamos dejar a la estrella del despilfarro de las autonomías del Sur: el PER (Plan de Empleo Rural). Volviendo a ese pueblo andaluz donde descubrí la subvención de ordenadores, también me dijeron que la mayoría de los vecinos cobraban un sueldo extra cada mes, a través del PER, mediante algún tipo de chanchullo y de ayuda familiar por la que sin haber trabajado ningún día cobraban un sueldo durante varios meses. Informándome, me imagino que lo que hacían era decir que habían estado 20 días trabajando en la huerta de algún familiar y después cobrar este sueldo durante seis meses, y transcurrido el tiempo vuelta a empezar. Los presupuestos concretamente fueron: Andalucía 134.458.594,48 €; Extremadura 35.742.158,03 €; Castilla-La Mancha 8.730.463,30 €; Comunidad Valenciana 7.236.708,50 €; Castilla y León 3.681.038,60 €; Murcia 4.326.554,07 €; Canarias 2.699.428,31 €, y Aragón 774.371,59 €. Con estos datos, no me extraña que el PSOE llevase treinta años ganando en Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha, comprando el voto de la gente. Pero claro, llegó la crisis y se descubrió una deuda descomunal que debemos pagar todos los españoles por el caciquismo paletoide socialista y todos los que llevan treinta años votándoles a cambio de privilegios exclusivos. Y no, no me olvido de las embajadas catalanas, de los fueros vascos y navarros... sé que hay muchos más gastos estúpidos de las autonomías, y si encontráis alguno, dejadme un comentario y los incluiré.
Y como no, no nos podíamos dejar a la estrella del despilfarro de las autonomías del Sur: el PER (Plan de Empleo Rural). Volviendo a ese pueblo andaluz donde descubrí la subvención de ordenadores, también me dijeron que la mayoría de los vecinos cobraban un sueldo extra cada mes, a través del PER, mediante algún tipo de chanchullo y de ayuda familiar por la que sin haber trabajado ningún día cobraban un sueldo durante varios meses. Informándome, me imagino que lo que hacían era decir que habían estado 20 días trabajando en la huerta de algún familiar y después cobrar este sueldo durante seis meses, y transcurrido el tiempo vuelta a empezar. Los presupuestos concretamente fueron: Andalucía 134.458.594,48 €; Extremadura 35.742.158,03 €; Castilla-La Mancha 8.730.463,30 €; Comunidad Valenciana 7.236.708,50 €; Castilla y León 3.681.038,60 €; Murcia 4.326.554,07 €; Canarias 2.699.428,31 €, y Aragón 774.371,59 €. Con estos datos, no me extraña que el PSOE llevase treinta años ganando en Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha, comprando el voto de la gente. Pero claro, llegó la crisis y se descubrió una deuda descomunal que debemos pagar todos los españoles por el caciquismo paletoide socialista y todos los que llevan treinta años votándoles a cambio de privilegios exclusivos. Y no, no me olvido de las embajadas catalanas, de los fueros vascos y navarros... sé que hay muchos más gastos estúpidos de las autonomías, y si encontráis alguno, dejadme un comentario y los incluiré.
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| Siempre son los mismos... |
El día de la pseudodemocracia
Dentro de poco celebramos el Día de la Constitución, de una constitución en la que llevo centrando mis críticas durante los dos años y medio de existencia de este blog. España es un país democrático, claro que sí, es democrático si lo comparamos con, por ejemplo, la Venezuela de Chávez. Pero estamos un nivel por debajo de la democracia existente en países como Italia o Francia. Y aunque tuviésemos su nivel de democracia, aún no sería suficiente. Todavía estamos a bastante distancia de un sistema en el que el pueblo elija de forma igualitaria a sus representantes.
Pero en España no hay referéndums, si no me equivoco el último fue el de la Constitución europea, y fue a nivel europeo, no convocado por e gobierno; mientras, en otros países dejan decidir a la gente sobre temas polémicos como los matrimonios homosexuales o la cadena perpetua, sin irse más lejos en Francia. Otro gran fallo que tiene esta constitución es la penosa división de poderes, hecha por un ignorante político, mediante la cual el gobierno interviene cuando quiere en la justicia mediante el Tribunal Constitucional, como hizo con Bildu, o mediante el indulto, como hemos visto hace poco.
Y, como no, tampoco existe una división entre el poder legislativo y el ejecutivo. Mientras en otros países, como EE.UU. por ejemplo, eligen directamente a su presidente, sin intermediarios, aquí únicamente escogemos a los parlamentarios, y son estos los que en el Congreso eligen al presidente, dándose lugar así pactos de los que siempre salen beneficiados los separatistas. Y esto nos conduce al último fallo de la Constitución Española y por lo tanto de nuestra democracia: su poca flexibilidad, que impide que se elija por referéndum la existencia o no de las costosas autonomías, o la monarquía. Posiblemente me deje alguna queja por el camino, pero todas estas son más que suficientes para que se plantee cambiar de modelo.
Pero en España no hay referéndums, si no me equivoco el último fue el de la Constitución europea, y fue a nivel europeo, no convocado por e gobierno; mientras, en otros países dejan decidir a la gente sobre temas polémicos como los matrimonios homosexuales o la cadena perpetua, sin irse más lejos en Francia. Otro gran fallo que tiene esta constitución es la penosa división de poderes, hecha por un ignorante político, mediante la cual el gobierno interviene cuando quiere en la justicia mediante el Tribunal Constitucional, como hizo con Bildu, o mediante el indulto, como hemos visto hace poco.
Y, como no, tampoco existe una división entre el poder legislativo y el ejecutivo. Mientras en otros países, como EE.UU. por ejemplo, eligen directamente a su presidente, sin intermediarios, aquí únicamente escogemos a los parlamentarios, y son estos los que en el Congreso eligen al presidente, dándose lugar así pactos de los que siempre salen beneficiados los separatistas. Y esto nos conduce al último fallo de la Constitución Española y por lo tanto de nuestra democracia: su poca flexibilidad, que impide que se elija por referéndum la existencia o no de las costosas autonomías, o la monarquía. Posiblemente me deje alguna queja por el camino, pero todas estas son más que suficientes para que se plantee cambiar de modelo.
Las ventajas de los comerciantes chinos
Esta semana se han manifestado comerciantes chinos que pedían vender más alcohol durante un mayor período de tiempo. La población china siempre ha sido la más reservada, en teoría la más pacífica y la que menos problemas cívicos daba de entre todos los inmigrantes. Lo que quizá poca gente conozca es que los comerciantes chinos gozan de ventajas que no tenemos el resto, estos españoles a los que nos torean constantemente nuestros propios dirigentes.
Hay muchas leyendas sobre los comerciantes chinos, o mejor dicho, muchas teorías a las que rápidamente se clasifica como leyendas para restarle importancia. Os recomiendo que veáis el siguiente capítulo del programa de La Sexta Salvados (1ª parte, 2ª parte, 3ª parte y 4ª parte). Es posible, y lo admito, que no se le den ventajas tributarias a los comercios chinos, al fin y al cabo no hay ninguna ley que lo refleje. Sin embargo, en un país donde no existe una división real de poderes y los gobiernos intervienen a su placer en la justicia, no es de extrañar que los chinos obtengan otro tipo de "ventajas".
Cualquiera con un mínimo de inteligencia podrá sacar una fácil deducción, y es que si los chinos tienen en su país un salario medio de unos 600 € (hay que tener en cuenta que el salario medio español es de más de 1500 €, algo a lo que no llega la mayoría de la gente), difícilmente sin la ayuda de ninguna mafia van a comprar grandes locales y polígonos industriales. A esta cuestión la única respuesta que se les ocurre a sus defensores es la de la familia, algo queme vuelve a recordar a las mafias formadas por, precisamente, familias que intentan no relacionarse con el resto, creando negocios autónomos donde solo trabajan los conocidos y prestándose dinero con misteriosos intereses. Y tal vez el gobierno a través del Ministerio del Interior tenga una actitud pasiva ante estas mafias a cambio de que el gobierno chino compre deuda estatal, algo que ocurre todos los días.
Hay muchas leyendas sobre los comerciantes chinos, o mejor dicho, muchas teorías a las que rápidamente se clasifica como leyendas para restarle importancia. Os recomiendo que veáis el siguiente capítulo del programa de La Sexta Salvados (1ª parte, 2ª parte, 3ª parte y 4ª parte). Es posible, y lo admito, que no se le den ventajas tributarias a los comercios chinos, al fin y al cabo no hay ninguna ley que lo refleje. Sin embargo, en un país donde no existe una división real de poderes y los gobiernos intervienen a su placer en la justicia, no es de extrañar que los chinos obtengan otro tipo de "ventajas".
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| Gran comercio chino |
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