Hasta siempre (blog cerrado)

¿Mejor solos que mal acompañados?

¿Hasta qué punto es bueno para el resto de España cargar con el peso de gran parte de las sociedades vascas y catalanas?

La pregunta prohibida. En una sociedad en la que continuamente determinados paletos periféricos se llenan la boca afirmando que son ellos los que sostienen España, y que si se independizasen sus regiones se convertirían en algo similar a Suiza, estaría bien recordar un poco de historia, por lo menos una que no esté manipulada.
Bandera castellana
Tras la reunificación de España (a lo largo de finales del siglo XV) España, si bien estaba gobernada por unos mismos monarcas (Reyes Católicos) que tomaban decisiones con consenso, había grandes diferencias administrativas entre las dos principales regiones, Castilla y Aragón. Las gracias por estas diferencias se las tendríamos que dar a los musulmanes, ya que fue tras su conquista cuando España se fragmentó, si no hubiese ocurrido, Hispania hubiese continuado unida, como Francia. El caso es que mientras Castilla era un solo reino, con un solo parlamento (Cortes de Castilla, las más antiguas del mundo, por cierto) y una sola administración, la Corona de Aragón traía incluido en el paquete la división en Aragón, Valencia, Cataluña e I. Baleares, algo que podría compararse a las autonomías actuales, cada una con sus parlamentos y leyes propias. Ahí comenzó la división en España, con su propia unificación.

El historial separatista catalán viene de lejos, y ya por 1640 los segadores de Gerona, Lérida y Tarragona llegaron a Barcelona y se produjo la sublevación de Cataluña, que explico más detenidamente aquí. Basta decir que se arrepintieron y volvieron voluntariamente a unirse al resto de España. Castilla llevó el peso de la reconquista, siendo la mayor parte de las victorias suya, y tras la reunificación fue Castilla también la que financió exclusivamente el descubrimiento y posterior conquista de América, al igual que fue Castilla la que financió las guerras contra los protestantes que se llevaron lejos de nuestras tierras, en Flandes (Holanda y Bélgica) y Alemania. Cuando el Conde-Duque de Olivares propuso que todas las regiones contribuyesen de igual forma, se produjo la sublevación en Cataluña ya mencionada (supongo que ahí proviene el estereotipo de tacaños).

Tal vez la frase «mejor solo que mal acompañado» vendría bien en este caso, ya que al fin y al cabo las autonomías, como otras tantas cosas, se establecieron para favorecer a los separatistas, y su posible separación a lo mejor provocaría una mejor organización de Castilla; y quizá, solamente quizá, nos deberíamos ir planteando pasar de agachar la cabeza y pedir disculpas a levantarla y responder las ofensas.

Un sistema electoral eficiente

«Votar no es un derecho, es una responsabilidad.»  –  Zadlander

Como ya hablé de ello en este artículo, he decidido proponer otro sistema electoral, que en mi opinión sería ideal para democracias similares a la española. Retomo la proposición: aumentar la edad mínima para votar a los 21 años, que los presos que cumplan cadena en la cárcel no puedan votar y que sea necesario pasar un sencillo examen con conocimientos básicos sobre el sistema democrático y España para votar (similar a la prueba teórica necesaria para poder conducir). Evidentemente, solo podrían votar los ciudadanos nacionalizados (en La nacionalidad española según Zadlander propongo un modelo de nacionalización respetuoso con los españoles). Los políticos que aspiren a ser parlamentarios deberán cumplir también las condiciones anteriores. ¿Y para qué todo ésto? Para que vote la gente responsable con su voto, que quiera lo mejor para el país, que es al fin y al cabo lo que siempre se pretende, y que no se deje llevar por movimientos intrascendentes, como pasa con muchos jóvenes, y que vote también la gente que sepa lo que hace y por qué vota a quien vota.

El poder legislativo lo ejercería el Parlamento, que se renovaría cada dos años (cuatro son demasiados en muchas ocasiones) y estaría formado por 400 escaños. Se rellenaría de forma totalmente proporcional, mediante el método del resto mayor con cociente Hare, método que explico a continuación (pinchando en el botón "Mostrar explicación").
La elección del gobierno la realizaría el Parlamento, como en las democracias parlamentarias, y se deberá renovar el gobierno en los siguientes casos: si dimite el gobierno actual, si el Parlamento presenta una moción de censura y cuando se renueve el Parlamento. Esta elección se haría de la siguiente forma:
  1. Los partidos presentes en el Parlamento propondrían a los candidatos, pudiendo ser o no éstos miembros de la formación política, con un máximo de un candidato por partido.
  2. Se realizaría una votación sin posibilidad de abstención en el Parlamento, y si algún candidato obtuviese mayoría absoluta (en nuestro caso 202 escaños de un total de 400) sería éste el nuevo Primer Ministro.
  3. En caso contrario se realizaría una segunda votación, esta vez con posibilidad de abstención, y el candidato con más votos sería el nuevo Primer Ministro.
  4. Si varios candidatos empatan en número de votos en la primera posición, de ellos el que esté apoyado por el partido más votado en las últimas elecciones legislativas de entre todos los que han intervenido en la 2ª votación, será el nuevo Primer Ministro.
  5. Si esta condición la cumplen también varios candidatos, el rey o en su ausencia el gobierno saliente escogerá al nuevo Primer Ministro de entre todos los candidatos empatados en la 1ª posición en la 2ª votación.
  6. El nuevo Primer Ministro escogerá al resto de su gobierno, pudiendo ser el viceprimer ministro cualquier ciudadano, pero los ministros deberán tener experiencia en sus determinados ministerios, escogiéndose por su experiencia y logros personales en vez de por su "color" político, por lo que se elegirán de entre los principales dirigentes de cada ministerio, o por lo menos, deberán demostrar ser expertos en el campo determinado.
Estas series de operaciones se pueden realizar rápidamente con un código para el programa MatLab, que podeis descargar en formato .m o .txt: eleccion_gobierno.m, eleccion_gobierno.txt.

Ni el Primer Ministro ni el resto de miembros del gobierno podrán ocupar otros cargos, ya sea como parlamentarios, en otros sectores administrativos o en la empresa privada, para que se dediquen exclusivamente a su labor. Por último las modificaciones de leyes se votarán en el Parlamento, pero las más polémicas (que se determinarán con recogidas de firmas y denuncias) deberán someterse a referéndum nacional.

El día que dejé de ser demócrata

Que la mayoría haga algo no significa que éso sea lo correcto. Debería gobernar el más apto, no el más embaucador.

Las noticias que rondan alrededor de España son malas, como siempre. Pero de entre todas ellas destaca la que debería ser un punto de inflexión, pero que ni la mitad de los españoles conocerá: la legalización de Sortu. Y más que la mala noticia en sí, lo peor es el conjunto de consecuencias que conlleva, todas relacionadas con el Tribunal Constitucional, que no es la primera vez que nos sorprende. Resulta que un tribunal cuyos miembros no tienen por qué ser jueces y que son nombrados por los políticos tiene más poder que el Tribunal Supremo, que como indica su nombre, debería ser el órgano judicial más importante. Ésto resume en gran medida lo que pasa en España: la política infecta todos los poderes, y los ciudadanos se entretienen con el pan y circo, o pan y fútbol en estos tiempos.

Desconozco en qué tiempos se llegó a la errónea conclusión de que lo que piensa la mayoría es lo mejor, y más si esa mayoría desconoce casi siempre las consecuencias de su voto. En las democracias los cargos de ministros no se les adjudican a los más adecuados para desempeñarlos, como en una empresa, sino a los que engañan a más votantes. Un ejemplo: el Ministro de Industria debería ser alguien que supiese de industria, un ingeniero, por ejemplo, pero en cambio su cargo lo ocupa un político, especializado en escribir discursos y en mentir sin que se note. Estoy seguro que un experto en el sector energético sabría tomar mejores decisiones sobre el sector del carbón en el norte de España que un político que nunca haya salido de los despachos.
DEMOCRACIA VS. TECNOCRACIA
Democracia vs. tecnocracia
Como criticar sin proponer soluciones no sirve de nada, allá va mi propuesta: tecnocracia parlamentaria rescrictiva. ¿En qué consiste? En trillar a los votantes, separar de los que poseen las suficientes cualidades como para decidir bien de los que deciden su voto dos días antes y no saben qué sobre es para el Congreso y cuál para el Senado. No propongo nada extraordinario, simplemente utilizar un examen, fácil, que no requiera conocimientos superiores para contestarlo, para poder votar. Al igual que se deben conocer las señales de tráfico para poder conducir, se deberían tener un mínimo de conocimiento sobre las instituciones para poder votar con responsabilidad.

¿Cómo aplicarlo? Aumentar la edad mínima para votar hasta los 21 años (quien lo escribe tiene 19, y la mayoría de la gente de mi edad debería estar incapacitada para votar), elegir directa y proporcionalmente a los miembros del parlamento (que pongamos que sean 400, en sistema unicameral), que se elijan cada dos años (cuatro son demasiados) y que sí, que nombren al gobierno (como se hace actualmente, sistema denominado parlamentario), pero que escojan a los ministros no de la lista de un partido político, sino de una lista de miembros aptos que se hayan ganado la posibilidad de pertenecer al gobierno mediante los buenos resultados, vaya, como en una empresa, pudiendo ser el primer ministro y viceprimer ministro exmiembros del parlamento. ¿Y las decisiones difíciles y polémicas, como las leyes sobre el aborto, eutanasia, etc.? Pues con referéndum, una costumbre ausente en España y muy sana. Por último os recomiendo estos dos artículos para entenderlo mejor, Yo no creo en la democracia y Tecnocracia.

La democracia le sienta mal a España

Basta mirar un poco la Historia para darse cuenta que cuanto más democracia hay en España, peor va el país.

Duro, políticamente incorrecto, ofensivo... llamadlo como queráis, pero los españoles, generalmente, no tenemos la suficiente madurez para escoger con responsabilidad a nuestros dirigentes. Comenzando a repasar nuestra extensa historia, lo suficientemente larga para que tres cuartas partes de los españoles pasen de ella, nos encontramos con la debacle de nuestro imperio, allá por comienzos del siglo XIX, sin duda alguna el peor de todos. La invasión napoleónica aisló a la península del resto de España, que por aquel entonces se extendía por América, dando vía libre a las aspiraciones de poder de los liberales de la época, Simón Bolívar y compañía. La constitución de 1812, tan alabada, no se amoldó a una sociedad de paletos, más preocupados por el pan que por otra cosa. Tras su aprobación siguieron en cadena los golpes de estado, luchas entre liberales y absolutistas, guerras civiles y la independencia de las colonias americanas, acabando el Imperio al comenzar la historia constitucional. Las independencias americanas terminarían con la derrota de España a manos de un país de vaqueros que hasta hacía poco había sido una colonia, EE.UU., quedando en ridículo internacional.

Aun así, a lo largo del siglo XIX se demostró que España no estaba hecha para democracias, tal vez porque la población, con unos niveles de analfabetismo similares a los del Egipto actual, no llegaba a entenderla. Llegó el siglo XX y con él la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), y resulta que a partir de entonces España gana la guerra en África con el desembarco de Alhucemas, y hubo un gran desarrollo industrial que impulsó la economía del país. Pero vuelve la democracia con la II República, con avances democráticos (al menos en el voto de la mujer), y todos sabemos cómo acabó. Y resulta que llega una dictadura por 1939 y, tras los reglamentarios años de posguerra, España comienza a crecer un 7% anual. Más quisiéramos crecer ahora una décima parte de esa cifra. Muere Franco, vuelven a España las ratas que huyeron cuando vieron hundirse su barco tricolor y comienzan otra vez las crisis, las devaluaciones, y algo de lo que se habla poco, la droga, hasta entonces ausente en la sociedad española.

Los españoles no estamos hechos para la democracia, o quizá sea ésta la que no esté hecha para nosotros. En cualquier caso, votar no es un derecho, es una responsabilidad, y en vez de reprochar todo a esos líderes que nosotros mismos hemos escogido, quizá España debería plantearse quién debe votar y quién no. Los votos de los paletos (sean de ciudad o de pueblo) matan a España, y quizá aumentar la edad para votar a los 21 años (como en EE.UU., cuna de la democracia moderna) y realizar un pequeño examen para poder inscribirse en las listas electorales evitarían que muchos nos preguntemos cómo es posible que haya ganado este o el otro candidato. Para conducir hace falta demostrar que vales, pues igual para votar, que aquí lo hace todo el mundo y sin saber ni lo que hace.

¿Qué pasa si no se rescata a un banco?

Dejar de rescatar bancos solamente traería más paro y conllevaría la quiebra del Estado.

Últimamente se está extendiendo la falsa creencia de que sería bueno dejar caer a los bancos, imitando lo que se hizo en Islandia. Para empezar, Islandia es un país cuya población total es similar a la de la ciudad de Alicante; no es lo mismo tomar medidas con esa población que con una de 47 millones. Después, Islandia tenía bancos bastante importantes para lo que es el país, y su sistema se basaba en ofrecer buenas condiciones financieras a los inversores que tuviesen el dinero en sus bancos (como un paraíso fiscal). Efectivamente, dejaron hundirse sus bancos, más que nada porque el estado no tenía dinero para salvarlos y no pertenecen a la Unión Europea, pero quienes perdieron su dinero no fueron islandeses, sino extranjeros, en especial británicos y alemanes. Ésa es la gran diferencia, si dejamos caer bancos españoles el dinero lo perderán los españoles. Pero vamos con las consecuencias:
  1. Pérdida de puestos de empleo: Evidentemente se irían al paro todos los trabajadores de los bancos que se dejasen hundir, y problablemente no cobrarían ningún tipo de indemnización al carecer de dinero el banco hundido.
  2. Pérdida de las cuentas bancarias: El principal fin de un banco es guardar el dinero de la gente, y al quebrar todo su capital se destinaría a pagar las deudas del banco con otras empresas. El estado debería hacerse cargo de indemnizar a la gente que tenía su dinero en ese banco pagándoles una cantidad de dinero similar al perdido siempre que no supere los 100.000 €. No nos saldría gratis.
  3. El "corralito": La gente temerá perder su dinero y comenzarán a sacarlo de los bancos. Evidentemente no habrá para todos, y los bancos españoles perderán su capital, no pudiendo pagar deudas y hundiéndose como el primero.
  4. Efecto contagio: ¿Quién va a querer tener su dinero en un país donde no se le asegura protegerlo? Todas las inversiones extranjeras saldrían del país, quebrando más empresas y aumentando aún más el paro y la deuda.
  5. Consecuencias indirectas a largo plazo: La quiebra sistemática de empresas, los bonos "basura", el aumento del paro y de la deuda pública (al indemnizar a los clientes) haría que la UE decidiese cortar por lo sano y expulsar a España al ser un país demasiado grande para rescatar. Entonces sí que Europa comenzaría en los Pirineos. Volvería la Peseta con sus sucesivas devaluaciones, perdiendo los españoles aún más poder adquisitivo. Ascendería en número de votos algún partido radical de izquierdas (similar a ΣΥΡΙΖΑ en Grecia) que proclamaría una república comunista, y acto seguido algún independentista catalán proclamaría también la república catalana (como ya sucedió en 1931) afirmando que si se independizasen no estarían así, contagiándose a otras autonomías. Algún militar intentaría arreglar el asunto dando un golpe de estado, que saldría mal y se prolongaría con una guerra civil. Evidentemente el bando republicano/independentista carecería de la ayuda del ejército y perdería, volviendo España así a una dictadura similar a la franquista. Con ayuda de la ONU y la OTAN, España conseguiría recuperarse, a cambio de una transición lenta hacia la democracia, que culminaría con la muerte del dictador volviendo así a un nuevo estado autonómico que, treinta años después, nos metería otra vez en la misma situación. La historia se repite, no de forma similar pero sí parecida.

Argumentos en contra del "matrimonio" homosexual

Un "buen" ambiente para educar a un niño

Sí, es políticamente incorrecto, pero éso no quita que siga luchando para que se deje llamar matrimonio a algo que no lo es.

  1. Va en contra del concepto de matrimonio: El matrimonio desde hace milenios siempre ha significado la unión de un hombre con una mujer. El matrimonio es la base de una familia, el pilar de una descendencia, y evidentemente las parejas homosexuales carecen de esa capacidad. Llamarlo matrimonio es simplemente contradecir su definición natural. El origen del matrimonio es la presentación y consagración de una nueva familia ante Dios, y si los homosexuales no pueden tener descendencia y no hay religión que acepte sus matrimonios, estas uniones carecen de lógica.
  2. El matrimonio no les da más derechos: Uno de los argumentos a favor de estas farsas es que al no poder casarse, carecen de unos derechos que sí tienen el resto de ciudadanos. Mentira. En la mayoría de los países existen las uniones civiles (o parejas de hecho), derivado estatal de los matrimonios religiosos y que les concede los mismos derechos de herencia, por ejemplo, a la vez que admite los matrimonios unisex.
  3. Una relación gay no es lo mismo que una normal: Mientras que en EE.UU. el nº medio de parejas por persona heterosexual a lo largo de la vida es de cuatro, para cada homosexual la cifra asciende a cincuenta (#fuente).
  4. Es antinatural: Hay que decirlo, el hombre está diseñado para reproducirse con la mujer (y viceversa). Somos así genéticamente, no es algo que se pueda discutir. La naturaleza no es homófoba, es inteligente, y sabe perfectamente que el creciente número de homosexuales implica una disminución en las tasas de natalidad. Me acuerdo de una escena de la película La Vida de Brian en la que un activista pide que los hombres tengan derecho a parir. Que alguien que no pueda parir pida derecho a hacerlo es igual de ridículo que una pareja que no pueda tener descendencia pida tener derecho a hacerlo. Y si alguien piensa en los matrimonios (los de verdad, no los paripés de bodas) que no pueden tener hijos por razones genéticas, decir que evidentemente sí se pueden casar porque el código penal no contempla el cambio de derechos por tener una enfermedad. Comparar este tipos de matrimonios (con un problema genético específico) con los homosexuales implica llamar enfermos a los gays.
  5. Es inconstitucional: Según la Constitución Española de 1978, «el hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica». En ningún caso se habla de "el hombre con el hombre" o "la mujer con la mujer", y hay que tener en cuenta el significado de las palabras cuando se escribieron, que evidentemente no se referían a este tipo de matrimonios.
  6. Un matrimonio homosexual no es recomendable para los niños: Si no pueden tener hijos, por algo será; pero cómo no el hombre siempre intenta saltarse las reglas de la naturaleza (y siempre pierde, por cierto). Yo que soy hijo de padres separados, tengo pleno derecho a decir que para el correcto crecimiento de un hijo necesita un padre y una madre. Evidentemente ésto no es siempre posible, pero precisamente por éso a los huérfanos siempre se les ha intentado buscar padres, o por éso cuando se separa un matrimonio se intenta que el niño vea a los dos padres y no solo a uno, porque los necesita a ambos, y por éso existen el padrino y la madrina, y no dos padrinos o dos madrinas. La humanidad siempre ha sabido que un niño necesita dos figuras no iguales, sino complementarias, una que le cuide más y le consuele y otra que le corrija los errores. Además, como se ha indicado en el 3º apartado, las relaciones homosexuales son muchísimo más inestables, por lo que el hijo estaría más expuesto a conflictos y tras el divorcio probablemente volvería a estar huérfano.
  7. La no-adopción no implica una reducción de derechos: Los niños, y tal vez ésto sea lo que no entienden muchos, no son unos perros que se puedan comprar para hacerte compañía, son seres humanos. En una adopción deben prevalecer siempre los derechos del adoptado sobre los de los nuevos padres. Las personas solteras o las que tienen cierta edad no pueden adoptar; ¿es éso una discriminación? No, es anteponer las necesidades del niño, que no tiene la garantía de que vaya a ser correctamente educado por una sola persona o por una demasiado mayor para cuidarle el tiempo suficiente. Si un solo hombre o una sola mujer no son aptos para cuidar a un niño, ¿por qué lo iban a ser dos?
  8. No hubo referéndum: En España se cuenta poco con el pueblo, y menos cuando sabes que vas a perder. Mientras que en otros países como Francia se sometió a voto (y ganó el "no"), en España se dejó de lado al pueblo para aprobar la ley con los votos del PSOE, IU y PNV (que cedió a cambio de concesiones separatistas). En EE.UU. se ha hecho el referéndum en 32 estados (entre ellos California), y en ninguno ha ganado el matrimonio gay. Si se hubiese hecho un referéndum en España cuando se aprobó, no me cabe la menor duda de no se habría legalizado. Al fin y al cabo los referendos están para aprobar medidas polémicas y de gran importancia.
  9. Si se aprueba el matrimonio homosexual, ¿qué pasa con el resto de relaciones sexuales? Los argumentos basados en la ausencia de derechos que emplean los defensores de los matrimonios homosexuales y que son una falacia como se demuestra en el segundo apartado, también se podrían aplicar a polígamos (si ocho personas se quieren mucho, ¿por qué no se van a poder casar?), a incestos, a necrófilos (en Tailandia se casó un hombre con un cadáver (#enlace)), o a zoófilos (Nietzsche se enamoró de su caballo, ¿si le quería por qué no pudo casarse con él?).

Tercer aniversario del blog Zadlander

Hoy se cumplen tres años desde la creación de mi humilde (pero orgulloso) blog, aquella mañana del 4 de Junio de 2009.

Hoy se cumplen tres años desde aquel lejano 4 de Junio de 2009 en el que decidí crear un blog, en principio para publicar diseños de banderas y escudos (que se pueden seguir viendo en la sección de Simbología) pero que poco a poco se fue extendiendo a más temas.

Actualmente vive su mejor época en cuestión de visitas, con unas 491 visitas únicas y 812 páginas vistas al día de media, que hicieron un total en Mayo de 15.225 y 25.184 respectivamente (datos obtenidos de Shiny Stat). A pesar de todo el objetivo con el que se fundó sigue vigente, y tanto al principio como al final del blog tenéis toda una galería de distintas banderas de España, algunas oficiales y otras alternativas, así como distintas versiones del Himno de España.

Sé que últimamente he escrito menos, en gran medida porque es época de exámenes universitarios, pero éso no significa ni mucho menos que lo vaya a dejar. Al fin y al cabo ésto es un pasatiempo, tanto para mí como para vosotros, no una fuente de ingresos, por lo que siempre me negaré a introducir publicidad. Por último os dejo con una pequeña colección de los 10 artículos del último año que en mi opinión han sido los más elaborados o, al menos, de los que estoy más orgulloso. Felicidades a vosotros también.
  1. Un sistema electoral justo según Zadlander
  2. Cómo salir de la crisis
  3. ¿Quién fue el primer rey de España?
  4. Con Franco...
  5. ¿Por qué Dios permite que haya mal?
  6. «Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen»
  7. Frases para reflexionar (2)
  8. El Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal
  9. La homosexualidad y la coprofagia
  10. Distributismo

Cómo salir de la crisis

En realidad las medidas que se deben tomar para salir de la crisis son lógicas, el problema es encontrar políticos que se atrevan a aplicarlas.

España tiene dos grandes problemas: el primero es el paro, del que por culpa de la prima de riesgo y compañía parece que nos hemos olvidado; el segundo es la deuda del Estado, pero sobretodo de sus autonomías. Respecto al primero los políticos lo han dado por perdido y no hacen nada ya, mientras que para reducir deuda lo único que se les ocurre es subir impuestos, disminuyendo la calidad de vida de los españoles y también su consumo, entrando en un círculo vicioso. Para que os hagáis una idea, más de la mitad de lo que se paga por la gasolina y en facturas eléctricas son impuestos. Efectivamente, el Estado es un monstruo que se alimenta de nuestro dinero.

Para reducir gastos del Estado, se deberían aplicar una serie de medidas que están en la mente de todos pero que los políticos, viendo lo visto, nunca aplicarán, ya que pasan por suprimir todos los cargos inventados a partir de 1978 para enchufar políticos. Éstas son mis propuestas:
  1. Reducción de subvenciones:
    • Supresión total de todas las ayudas al cine y música español. Basta decir que EE.UU., el país líder absoluto en cine, nunca lo ha subvencionado; siempre se ha hecho con capital privado.
    • Privatización progresiva de la investigación pública: en España se dedica un porcentaje del PIB a I+D, que en teoría daría beneficios al vender patentes a empresas privadas. En realidad un investigador público, tras años trabajando, pierde un poco el interés y al ver lo difícil que es despedir a un funcionario, se retarda en cumplir los plazos. La empresa privada sin embargo ejerce cierta presión sobre el investigador, que trabajará más, más rápido (temiendo un posible despido) y en proyectos más rentables. La reducción de gastos pasa por "transplantar" esas investigaciones a empresas españolas.
    • Reducción drástica de las ayudas al deporte: Está muy bien per por la TV las olimpiadas, pero si España está tan bien últimamente en deporte, es porque se ha invertido mucho dinero, un dinero excesivo. Mientras se construyen gimnasios y centros deportivos para deportistas, los universitarios deben estudiar en barracones y utilizar laboratorios sin renovar desde hace décadas.
  2. Reestructuración del sistema universitario: No se deberían reducir gastos universitarios aumentando las matrículas, sino quitando banalidades. Aparte de crear una PAU común a todos los españoles y de dar preferencia de admisión a las universidades públicas por cercanía, se debería controlar más el número de alumnos.  me explico: en España hay por ejemplo más de cincuenta facultades de periodismo, que producen al año más de mil periodistas. De todos ellos, ¿cuántos ejercerán alguna vez su profesión? ¿El 5%? El Estado habrá desperdiciado un dinero (unos 25.000 € por alumno) en una educación que nunca se utilizará. ¿La solución? Que nadie se alarme, notas de corte, como se ha hecho toda la vida en las carreras de ciencias. Si se necesitan tantos ingenieros, se ponen notas de corte para que se "produzcan" ese determinado número de titulados. Propongo extender la misma filosofía a las carreras de letras.
  3. Equiparación de los funcionarios al resto de trabajadores: Aparte de haber muchísimos funcionarios, por todos es sabido que disfrutan de unos derechos que no tienen el resto, y que en estos momentos no nos podemos permitir.
  4. Venta de televisiones y patrimonio público: Las televisiones (y radios) públicas, tanto nacionales como autonómicas son unos importantes sumideros de dinero; su venta no solamente reduciría los gastos anuales sino que aportaría beneficios. Siempre me ha parecido estúpido y siempre me lo parecerá que existan medios de comunicación oficiales del Estado, es la mayor muestra de subjetividad y manipulación de la información; a nadie se le ocurriría pensar que pudiese haber un periódico editado por el gobierno, o al menos pocos lo comprarían; pues lo mismo debería ser con las televisiones públicas. Respecto a los edificios, todos sabemos que los mejores edificios siempre son públicos, y al igual que las televisiones, si se vendiesen algunos (como se está haciendo ahora en Cataluña) dejarían de consumir impuestos para pasar a aportar dinero.
  5. Fomentar el sector industrial: Mi padre siempre dice que España es el camarero de Europa; nuestra economía se basa en el turismo, en depender de los borrachos alemanes e ingleses que ensucian las costas pero que dejan dinero a un sector servicios que no produce. A Alemania no les hace falta soportarlo: ellos son la industria, necesitan ingenieros, necesitan trabajadores para producir, no para servir copas y limpiar vómitos. Esa es la base de una economía fuerte, no depender de los demás, como hace el sector servicios, sino hacer que los demás dependan de ti, produciendo. Se debería fomentar la creación de empresas de tecnología en España y el "transplante" de los parados que trabajaban en el sector terciario a la industria, para producir (en vez de recibir) dinero y aumentar los ingresos.
  6. Supresión de las autonomías: Cómo no, la estrella del plan. Desde 1700 hasta 1978 España sobrevivió sin la necesidad de dividirse en una especie de federación, que es lo que es al fin y al cabo el estado autonómico. Son un lastre, y de deberían pasar al gobierno central todas sus competencias (sanidad, educación, seguridad...) y suprimir cargos políticos, sean gobiernos autonómicos, parlamentos autonómicos o diputaciones. España y Alemania son los únicos países de la UE que tienen un sistema autonómico, pero la diferencia es que Alemania se lo puede permitir (además les sirvió para unificar el país en dos ocasiones, en el siglo XIX y tras la caída del Muro de Berlín) y nosotros no.
  7. Cambios en los permisos de residencia: En España hay dos tipos de inmigrantes: los que le causan un gasto tremendo a la seguridad social y los que le quitan puestos de empleo a los trabajadores españoles. Esta situación se podría solucionar cambiando los permisos de residencia, los más suaves de Europa, por otros que se aplican en países como Reino Unido. Unas medidas adecuadas reducirían el gasto en la Seguridad Social y disminuirían las tasas de desempleo y las grandes cantidades de dinero que salen de España todos los años en dirección a países emisores de inmigrantes. Las propuesta completa la tenéis aquí: Los permisos de residencia según Zadlander.
  8. Priorizar los gastos: Un país tiene muchísimos gastos, y en muchos casos el problema no está en la falta de dinero sino en la preferencia que se le dé a unos gastos sobre otros. Las medidas completas las tenéis en Cuestión de prioridades.
  9. Cambio de constitución: De poco sirve talar un árbol si no se quitan las raíces. La constitución de 1978 solamente ha traído división y más gastos, y aplicar todas estas medidas sin cambiarla sería alentar a que dentro de unos años se vuelva a repetir la misma situación. Una nueva constitución pasa por mayor democracia, menos administraciones públicas y una mayor defensa de los españoles y de España frente al extranjero y a los separatismos. Ya que le gusta tanto a los políticos las metáforas marítimas: un transatlántico, como Alemania, apenas sufre ante las tempestades; lo que pasa es que España son diecisiete barcas y llenas de polizones, que al menor oleaje se hunden.
Estas son todas mis humildes propuestas, que podrían hacer de España una potencia Europea en vez de un lastre, y que reducen gastos y crean empleos sin subir ningún impuesto.