Hasta siempre (blog cerrado)

¿Mejor solos que mal acompañados?

¿Hasta qué punto es bueno para el resto de España cargar con el peso de gran parte de las sociedades vascas y catalanas?

La pregunta prohibida. En una sociedad en la que continuamente determinados paletos periféricos se llenan la boca afirmando que son ellos los que sostienen España, y que si se independizasen sus regiones se convertirían en algo similar a Suiza, estaría bien recordar un poco de historia, por lo menos una que no esté manipulada.
Bandera castellana
Tras la reunificación de España (a lo largo de finales del siglo XV) España, si bien estaba gobernada por unos mismos monarcas (Reyes Católicos) que tomaban decisiones con consenso, había grandes diferencias administrativas entre las dos principales regiones, Castilla y Aragón. Las gracias por estas diferencias se las tendríamos que dar a los musulmanes, ya que fue tras su conquista cuando España se fragmentó, si no hubiese ocurrido, Hispania hubiese continuado unida, como Francia. El caso es que mientras Castilla era un solo reino, con un solo parlamento (Cortes de Castilla, las más antiguas del mundo, por cierto) y una sola administración, la Corona de Aragón traía incluido en el paquete la división en Aragón, Valencia, Cataluña e I. Baleares, algo que podría compararse a las autonomías actuales, cada una con sus parlamentos y leyes propias. Ahí comenzó la división en España, con su propia unificación.

El historial separatista catalán viene de lejos, y ya por 1640 los segadores de Gerona, Lérida y Tarragona llegaron a Barcelona y se produjo la sublevación de Cataluña, que explico más detenidamente aquí. Basta decir que se arrepintieron y volvieron voluntariamente a unirse al resto de España. Castilla llevó el peso de la reconquista, siendo la mayor parte de las victorias suya, y tras la reunificación fue Castilla también la que financió exclusivamente el descubrimiento y posterior conquista de América, al igual que fue Castilla la que financió las guerras contra los protestantes que se llevaron lejos de nuestras tierras, en Flandes (Holanda y Bélgica) y Alemania. Cuando el Conde-Duque de Olivares propuso que todas las regiones contribuyesen de igual forma, se produjo la sublevación en Cataluña ya mencionada (supongo que ahí proviene el estereotipo de tacaños).

Tal vez la frase «mejor solo que mal acompañado» vendría bien en este caso, ya que al fin y al cabo las autonomías, como otras tantas cosas, se establecieron para favorecer a los separatistas, y su posible separación a lo mejor provocaría una mejor organización de Castilla; y quizá, solamente quizá, nos deberíamos ir planteando pasar de agachar la cabeza y pedir disculpas a levantarla y responder las ofensas.

2 COMENTARIOS:

(El blog no se hace responsable de los comentarios reproducidos a continuación).
Serk1492 dijo...

Los sucesos de 1640 no estuvieron motivados por ambiciones separatistas, aunque las consecuencias fueron nefastas.

Sugiero profundizar en el tema porque si nos quedamos sólo con la cáscara acabaremos creyendo o bien a los separatistas o bien a los centralistas.

Insisto además en la idea de que España no es sólo Castilla. Nosotros tenemos una cultura propia enriquecedora junto al resto de culturas españolas. Quien pretenda negarnos eso estará enfrentándose a la Patria. Nuestra forma de ser españoles es ser catalanes, como la de los castellanos es ser castellanos.

Alfonso Atocha Aguilar dijo...

Si no digo que no, pero las diferencias que tanto se resaltan entre Castilla y Cataluña son ridículas. En Francia también habrá alguna diferencia entre la costa sur y la norte, y de hecho estoy totalmente convencido de que en España hay más diferencias entre las ciudades y los pueblos que entre Madrid y Barcelona