Está de moda.
Egipto está de moda. Y en los últimos días he tenido la sensación de estar viviendo la Historia, de ver en la televisión una revolución casi, casi, como la francesa. ¿Os imagináis haber vivido en el 1789? Uno tendría seguramente la sensación de estar escuchando, leyendo escribiendo sobre la historia; sería vivir el pasado, la historia. Y es ésa la sensación que me provoca esta
revolución egipcia.
Todo comenzó, en realidad, en
Túnez. Pero ya poca gente se acuerda. Egipto vende, y los periódicos y demás medios de comunicación no tardaron en llenar portadas y portadas con la noticia más importante, a mi parecer, desde el
11 de Julio de 2010. Yo, al principio, veía esta revolución desde un punto de vista positivo. «Van a tener una verdadera democracia», decían, y pensaba que éso no podía ser malo. Sin embargo, su democracia podría derivar, degenerar, en una "república islámica", es decir,
Egipto podría ser un nuevo Irán.
Y es que la religión musulmana está muy presente en esta revolución, algo curioso, teniendo en cuenta que las revoluciones suelen dejar de lado la religión. Pero supongo que una religión que promueve la violencia irá conjuntará muy bien con unas revueltas agresivas. Veremos si esta revolución no es una chapuza y en vez de terminar con
liberté, égalité et fraternité acaba con "Alá, Alá y Alá". Por cierto, es curiosa la posición de
EE.UU. Fueron ellos los que colocaron a
Mubarak para evitar el avance del isla más radical, y de hecho al principio de las revueltas el "país de la libertad" apoyaba al dictador. Eso sí, cuando todo ha ido a más, le han quitado el respaldo y se han sumado a las protestas, no vaya a ser que pierdan prestigio.