Dentro de poco celebramos el Día de la Constitución, de una constitución en la que llevo centrando mis críticas durante los dos años y medio de existencia de este blog. España es un país democrático, claro que sí, es democrático si lo comparamos con, por ejemplo, la Venezuela de Chávez. Pero estamos un nivel por debajo de la democracia existente en países como Italia o Francia. Y aunque tuviésemos su nivel de democracia, aún no sería suficiente. Todavía estamos a bastante distancia de un sistema en el que el pueblo elija de forma igualitaria a sus representantes.
Pero en España no hay referéndums, si no me equivoco el último fue el de la Constitución europea, y fue a nivel europeo, no convocado por e gobierno; mientras, en otros países dejan decidir a la gente sobre temas polémicos como los matrimonios homosexuales o la cadena perpetua, sin irse más lejos en Francia. Otro gran fallo que tiene esta constitución es la penosa división de poderes, hecha por un ignorante político, mediante la cual el gobierno interviene cuando quiere en la justicia mediante el Tribunal Constitucional, como hizo con Bildu, o mediante el indulto, como hemos visto hace poco.
Y, como no, tampoco existe una división entre el poder legislativo y el ejecutivo. Mientras en otros países, como EE.UU. por ejemplo, eligen directamente a su presidente, sin intermediarios, aquí únicamente escogemos a los parlamentarios, y son estos los que en el Congreso eligen al presidente, dándose lugar así pactos de los que siempre salen beneficiados los separatistas. Y esto nos conduce al último fallo de la Constitución Española y por lo tanto de nuestra democracia: su poca flexibilidad, que impide que se elija por referéndum la existencia o no de las costosas autonomías, o la monarquía. Posiblemente me deje alguna queja por el camino, pero todas estas son más que suficientes para que se plantee cambiar de modelo.
El Rebuzno del día. Jair Domínguez (Guionista de TV·)
Hace 13 horas




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