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El silencio de los borregos

    Parece que socialismo y corrupción son dos términos que cada vez más más unidos. Ahora resulta que el ministro Blanco, nuestro Pepiño Blanco, el bufón del gobierno encargado de llamar fascista a cualquiera del PP ha pecado y al parecer recibió hace algunos años unos 400.000€ a cambio de favores... ¿de qué tipo? Al parecer se citó con el corruptor en una gasolinera; solo se me ocurren dos tipos de favores por los que se pueden pagar en una gasolinera, y salvo que nuestro ministro sea un travesti sodomita fanático de los Village People, probablemente se trate de un caso de corrupción.

    El gobierno de Felipe González ya acabó su época sumergido en casos de corrupción, como el del hermano de Alfonso Guerra, el único que me acuerdo de los que tuve que estudiar para selectividad, pero uno más de una nube contaminada más peligrosa que la producida por los tubos de escape. También en Andalucía saben mucho sobre el mal uso del dinero público, y después de unos inexplicables treinta años de mandato socialista continuado, a pesar de
decir ser la tierra de las tradiciones y la pasión cristiana, hasta ahí se han cansado.

    Sin embargo el silencio aparece cada vez más en escena. Una simple negación por parte de Pepiño y todo quedará en el olvido. La más que segura ausencia de pruebas hará que otro culpable salga por la puerta grande como inocente, y en el hipotético caso de que existiesen los mismos policías del Caso Faisán se encargarían de eliminarlas, y así, otra vez, los borregos se encargarían de extender el silencio por todos los medios de comunicación, redes sociales, debates, platós... Ese es el silencio de los borregos.

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