Hasta siempre (blog cerrado)

Anciano en el 2063

    Los ancianos ya no daban de comer a las palomas, quizá porque el pan valía mucho como para desperdiciarlo o, tal vez, porque las guerras biológicas habían acabado con la mayoría de ellas. Con setenta años recién cumplidos la memoria comenzaba a fallar, aunque todavía recordaba perfectamente lo sucedido en el último medio siglo.

    Los signos de la decadencia de Occidente eran evidentes hace cincuenta años, pero sus padres y muchos de su propia generación no los habían interpretado. Siempre habían existido los profetas el desastre, que recordaban que ninguna civilización con una tasa de natalidad inferior al 2,1 había sobrevivido, o aquellos que afirmaban que la inmigración era la perdición, pero claro, la etiqueta de racista servía para quitarles credibilidad ante el temor de una sociedad que preocupada por caudillos pasados era incapaz de ver los peligros que se reproducían a su alrededor.

    Caminando de vuelta a su casa podía llegar a escuchar la risa de la historia, sus burlas, volviendo a repetir lo sucedido en el 711; de echo lo más gracioso es que estaba escrito en las "Profecías de Nostradamus", en las que se decía que el Gran Philippus sería el último defensor de Occidente. Quién iba a pensar que Felipe VI sería el don Rodrigo del siglo XXI...

    Pero ya nada de éso importaba. Cuando transcurría un largo periodo de paz lo único que se conseguía era acumular toda esa tensión para liberarla en una guerra mundial. En el futuro lo habían descubierto de la peor forma posible. Pensando en ésto, escuchando esas risas llegó a su casa, a la de muchas personas, un lugar al que cada vez le costaba más bajar, porque la escalera de una alcantarilla no era el mejor camino para alguien de setenta años.

    Finalmente llegó a la sala, cansado completamente, y se arrodilló ante el pequeño altar para buscar unas respuestas que se encontraban en su interior. Mucha gente no se creía lo sucedido, ¿pero por qué él sí lo entendía? ¿Quizá por su gusto por la historia? La gente pensaba que era imposible estar viviendo en una alcantarilla bajo una dictadura islámica denominada Al-Ándalus, pero no era algo nuevo. En el 711 España ya había sido invadida por las tropas musulmanas, y durante el Imperio Romano los cristianos ya se refugiaban en las catacumbas para esquivar a la muerte. No era algo nuevo, pero la sociedad, al igual que él, era ya demasiado anciana como para acordarse de lo que había sufrido y de quiénes habían sido sus enemigos.

1 COMENTARIO:

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o blog de xesús lópez dijo...

Vamos en esa dirección. Esto se pudre, realmente está podrido ya.
Un saludo