No es solo un día, son todos. Tarde tras tarde, tras volver del instituto, veo cómo se me acercan a pedir los mendigos del Metro de Madrid. Hoy ha sido un drogadicto proveniente probablemente de Las Barranquillas que, lejos de ser amable, comenzó a pegar patadas y a gritar con tal de conseguir unas monedas. Ayer fue un rumano tocando un chirriante acordeón; anteayer una sudamericana cantando boleros con una voz que indicaba que ésta no era su profesión en su país de origen; el día anterior otra vez el rumano del acordeón... todo aderezado con gitanas robando y musulmanes escupiendo en las escaleras mecánicas.
Evidentemente, el que a estas alturas del artículo se esté preguntando el por qué de mi xenofobia es que es un hipócrita, un pijo, un señorito, alguien que alejado de la vida obrera española ve en los inmigrantes un método para ahorrar dinero en salarios. Eso sí, lo sabe ocultar perfectamente bajo la máscara del "progresismo" y de la "integración". Pero, siendo sinceros: ¿quién no ha maldecido alguna vez a estos mendigos, que ni tan siquiera saben español, que ni saben trabajar?
Al principio, sinceramente, me daba pena ver a alguien pidiendo en Metro. Pero en los últimos meses se ha incrementado exponencialmente el número de mendigos extranjeros, controlados por mafias que les adjudican una línea de Metro a cada uno. La experiencia, la sabiduría y la intuición me han inmunizado ante unos llantos falsos emitidos por aquel que no ha trabajado en su vida, y que viene a nuestro país a mendigar, con tal de no trabajar.
WAGNER
Hace 11 horas




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4 COMENTARIOS:
Desgraciadamente esta es la realidad del día a día. Sería fácil acabar con todo esto si se quisiera, mandarlos para sus países, pero no hay el más mínimo interés en hacer eso. Como bien dices, a la casta política lo que le interesa es llenar el país de esclavos, de basura y de lo que sea, porque eso nos convertirá a todos en esclavos sumisos y temerosos, fáciles de manipular y fáciles de criminalizar.
Lo más gracioso de todo esto es que los políticos permiten que esta gente nos invada, que campe a sus anchas, que sean explotados por mafias, por desalmados empresarios españoles y también extranjeros, y, especialmente, permite que se empadronen con la esperanza de que algún día estos extranjeros puedan votar y, como mínimo, en las municipales voten a los mismos políticos corruptos y traidores que hacen todo lo posible para que España se llene y rebose de gente extranjera la mayoría de los cuales no tienen oficio, ni beneficio, y puede que no lo tengan nunca en su vida.
Esa es la realidad.
Nada es casual. Nos quieren practicar la eugenesia social. Nos quieren envenenar el alma, la sangre, el cuerpo, no sólo con estas terribles realidades de gente que entra como Pedro por su casa para venir aquí a robar, traficar con droga, dejarse explotar, o mendigar para las mafias de turno, nos quieren convertir a todos en gente sin futuro, depresivos, envenenados por todas las mierdas que nos meten en la comida para que desde pequeños, si pueden desde pequeños, seamos enfermos crónicos, consumidores de tranquilizantes, antiestamínicos, antidepresivos, quieren que seamos dependientes de medicamentos para poder vivir, porque es un negocio, y porque de esta manera somos sus esclavos. Esclavos de los medicamentos y vacunas que el Estado, generosamente, quiera financiarnos. Esclavos en todos los sentidos: en mente y alma.
Esa es la asquerosa realidad que nos está creando esta clase política.
la verdad es tiene toda la razón a este paso no se... os dejo un viñeta que he encontrao que lo resume mu bien http://www.malditaexperiencia.com/index.php/novedades/46-transporte/77-metro-en-el-futuro un Saludo!!!
Ya van de dos en dos.